Episodio 2: Elegí mi primera botella… sin mirar la etiqueta más bonita
Después de mi primera copa de vino, pensé que lo difícil ya había pasado.
Pero entonces llegó el siguiente reto:

elegir mi primera botella.
Y ahí descubrí que tomar vino y elegir vino son dos cosas muy diferentes.
La primera vez que entré a un lugar lleno de botellas, me quedé mirando todas.
Había etiquetas elegantes, botellas enormes, nombres que no sabía pronunciar y palabras que no entendía.
Y claro… hice lo que probablemente muchos haríamos al principio:
busqué la botella más bonita.
Una etiqueta que llamara mi atención.
Una botella que se viera especial.
Algo que simplemente me hiciera pensar: “Este debe estar bueno.”
Pero esta vez VinoPass estaba conmigo.
Y en lugar de decirme cuál elegir, me invitó a hacer algo mucho más interesante:
detenerme a mirar.
Entonces… ¿qué estoy buscando?
Leí el ultimo Blog de La Brújula del vino:
y empecé por algo muy sencillo.
La uva.
Descubrí que no todos los vinos se hacen con la misma variedad y que esa pequeña palabra en una etiqueta podía darme una pista de lo que encontraría en mi copa.
Después miré el lugar de origen.
¿De dónde venía?
Italia, Francia, España, México, Argentina, Chile…
De repente entendí que una botella también podía ser una pequeña ventana a otro lugar del mundo.
Y luego estaba la cosecha.
Una palabra que antes me parecía completamente ajena y que ahora empezaba a despertar mi curiosidad.
¿Era tinto, blanco o rosado?
¿Quién lo había hecho?
¿Y qué significaba todo eso que aparecía escrito en la etiqueta?
Me di cuenta de algo:
la etiqueta no estaba ahí solamente para hacer bonita la botella.
Me estaba contando su historia.
Mi primera elección
Así que esta vez decidí no elegir por la etiqueta más bonita.
Elegí la botella que más curiosidad me provocó.
No porque supiera exactamente qué esperar.
De hecho, no tenía idea.
Y creo que eso fue lo mejor.
Porque cuando finalmente abrí la botella y serví la primera copa, ya no estaba simplemente tomando vino.
Estaba buscando respuestas.
¿Cómo huele?
¿Es dulce?
¿Es ligero o intenso?
¿Me gusta?
Y aunque todavía no sabía describir todo lo que estaba sintiendo, había algo que sí podía decir, esta botella me enseñó algo que quizá parece muy obvio ahora:
Elegir un vino también es una forma de empezar a conocerlo.
Me enseñó que no necesito ser experta para elegir un vino.
Solo necesito comenzar a observar, preguntar y probar.
Lo que me llevo a pensar en el Pasaporte VinoPass
Me llego después de haber comprado esta botella que les estoy hablando, y decidí plasmar mi experiencia, simplemente por que fue la primera elegida por mí sin pensar en lo "bonita" que se ve.
Sé que quizá algún día, cuando sepa mucho más de vino, vuelva a verla y me dé cuenta de todo lo que todavía no sabía en ese momento.
Pero justamente por eso quiero conservarla.
Porque todos los viajes tienen un comienzo.
Y el mío empezó así:
con una botella que elegí por curiosidad y no por tener la etiqueta más bonita.
Ahora quiero descubrir todo lo que guardan las dos botellas que me llegaron este mes de VinoPass:
Una uva a la vez.
Una región a la vez.
Una copa a la vez.
y ahora puedo decirlo con emoción...
UN SELLO A LA VEZ.
Esta historia apenas comienza.
Lo que aprendí en este episodio
🍇 Una etiqueta bonita puede llamar mi atención, pero no es lo único que importa.
🌎 La región y la uva pueden contarme mucho sobre el vino.
🔎 No necesito ser experta para empezar a elegir.
🍷 La mejor forma de aprender es probar, observar y descubrir.
🍷 Nos vemos en mi próxima copa.
— Lana





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