Episodio 3: Mi perfil de exploradora… y mi primera experiencia VinoPass
Creo que esta vez puedo decir que mi viaje con VinoPass realmente comenzó.
En mis episodios anteriores les conté sobre mi primera copa y sobre cómo elegí mi primera botella sin dejarme llevar por la etiqueta más bonita.
Pero ahora quería contarles algo diferente:
¿Cómo ha sido realmente mi experiencia desde que me suscribí?
Y tengo que decirles algo desde el principio…
me sorprendió.
Todo comenzó con unas preguntas
Cuando hice mi suscripción, una de las primeras cosas que encontré fue mi Perfil de Exploradora.
Y pensé que seguramente sería un cuestionario larguísimo y complicado.
Pero no.
Las preguntas fueron muy concretas, fáciles de responder y, sobre todo, sentí que realmente querían conocer mis gustos.
¿Qué vinos me gustan?
¿Qué sabores prefiero?
¿Qué tanto conozco de vino?
¿Qué me gustaría descubrir?
Fue muy dinámico y sencillo.
Y me gustó mucho la idea de que mis respuestas sirvieran para personalizar los vinos que recibiría.
Porque si estoy comenzando este viaje, quiero descubrir cosas nuevas, pero también quiero hacerlo de una manera que tenga sentido para mí.
Después de contestarlo, solo quedaba esperar.
Y entonces…
llegó mi caja.
Mi caja llegó justo cuando me dijeron

Una de las cosas que más me gustó fue que llegó a principios de mes, tal como me lo habían prometido.
Y desde que la recibí sentí que no era simplemente una caja con dos botellas.
Se sentía diferente.
Les voy a compartir algunas fotografías de mi unboxing porque creo que ahí se entiende mucho mejor lo que quiero contarles.
La abrí con muchísima curiosidad y lo primero que encontré fue mi Pasaporte VinoPass.

Y aquí tengo que hacer una pausa…
¡Lo amé!
La forma en la que llega, como si fuera un pequeño regalo dentro de la caja, me pareció un detalle precioso.
No se sintió como recibir un producto.
Se sintió como recibir algo preparado especialmente para mí.
Y eso hizo que desde el primer momento la experiencia se sintiera mucho más personal.
Y después llegaron mis botellas
Cuando saqué las botellas me llevé otra sorpresa.

Me llegaron un vino rosado y un vino tinto, y aunque todavía no sabía mucho sobre ellos, desde el primer vistazo pude notar que eran muy diferentes.
Y eso me encantó.
Porque unos días antes había visitado una tienda buscando vino y había visto muchísimas opciones.
Pero estas dos botellas eran completamente diferentes a lo que había encontrado ahí.
No solamente por la presentación.
Sentí que había una intención detrás de la selección.
Y entonces pensé:
“Ahora sí quiero saber qué eligieron para mí.”
Pero todavía faltaba algo…
Mis sellos.
Y cuando los vi dije:
¡WOW!
Creo que no esperaba que me emocionaran tanto.

Pero cuando abrí el Pasaporte y vi todos esos pequeños detalles, entendí mucho mejor el concepto.
Es sencillo.
Es práctico.

Pero al mismo tiempo se siente especial.
Además, había leído en las redes de VinoPass que los pasaportes son hechos a mano y que apoyan el comercio local.
Y ese tipo de detalles me gustan muchísimo.
Se nota que no intentaron hacer algo complicado.
Tomaron algo tan sencillo como aprender de vino y lo convirtieron en una experiencia que puedes guardar, llenar y recordar.
Mi primer registro
Como les conté en mi entrada anterior, yo ya tenía una botella que había comprado antes de suscribirme.
Así que decidí estrenarme con ella.
Abrí mi Pasaporte, empecé a llenar algunos datos y, aunque todavía me faltaba mucho por entender, me ayudó muchísimo todo lo que había aprendido leyendo La Brújula del Vino.
Poco a poco voy entendiendo qué debo observar, qué puedo buscar en una botella y cómo empezar a describir lo que estoy tomando.
Y eso es algo que me está gustando mucho de este viaje:
no siento que tengo que aprender todo de golpe.
Voy descubriendo una cosa a la vez.
Y llegó el momento de probar mi primer VinoPass
Decidí comenzar con el rosado.
Y aquí vino una de mis primeras grandes sorpresas.
Cuando lo probé y lo comparé con la botella que había elegido anteriormente, entendí algo que hasta hace poco no habría imaginado:
dos vinos pueden ser completamente diferentes.

El contraste me encantó.
Y lo mejor fue que no tuve que vivir esta experiencia sola.
La compartí con mi hermana.
Ella, igual que yo, no sabe mucho de vino.
Así que las dos estábamos prácticamente descubriendo juntas.
Probamos.
Comentamos.
Nos preguntamos qué estábamos sintiendo.
Y coincidimos en algo:
había sido una muy buena elección.
De hecho, mi hermana quedó tan interesada que decidí ayudarla a hacer su propia suscripción.
Ella eligió una botella y aprovechó el descuento que tenemos.
Y ahora quiero compartirlo con ustedes.
Un pequeño regalo por acompañarme
Si han llegado hasta aquí, gracias.
De verdad.
Me encanta saber que están leyendo mis experiencias y acompañándome mientras voy descubriendo este mundo.
Así que quiero compartirles mi código:
10OFFLANA
Con este código tendrán 10% de descuento durante sus primeros 3 meses.
Es mi manera de agradecerles por acompañarme en esta travesía.
Y ahora quiero preguntarles algo
Cada vez estoy descubriendo más cosas y sé que todavía me falta muchísimo por aprender.
Así que quiero que este blog también sea un espacio para ustedes.
¿Qué les gustaría que les contara en mi próxima experiencia?
¿Quieren saber más sobre cómo elijo mis vinos?
¿Sobre lo que voy descubriendo en mi Pasaporte?
¿Sobre las botellas que recibo?
¿O quieren que les cuente qué pasa cuando pruebo un vino que nunca había probado?
Déjenme sus comentarios.
Porque este viaje lo comencé yo…
pero me encanta la idea de recorrerlo acompañada de ustedes.
Una uva a la vez.
Una región a la vez.
Una copa a la vez.
Y ahora sí… un sello a la vez.
🍷 Nos vemos en mi próxima copa.
— Lana




Comentarios