Mi primera experiencia en un evento de vinos de la mano de VinoPass
Si me hubieran dicho hace algunos meses que iba a asistir a un evento dedicado al mundo gourmet y que terminaría conversando con expositores, preguntando sobre uvas, regiones, bodegas y procesos de elaboración, probablemente me habría dado un poco de pena.
Pero aquí estoy, contándoles mi primera experiencia en Gourmet Show de la mano de VinoPass.
Y tengo que decirlo desde el principio: fue una experiencia completamente diferente a todo lo que había vivido antes con el vino. Llegué con mucha curiosidad, algunas dudas y esa sensación de ser principiante en un lugar donde muchas personas parecían saber muchísimo más que yo. Sin embargo, también salí con algo todavía más importante: muchas ganas de seguir aprendiendo.

Un lugar lleno de vino, historias y descubrimientos
Desde que llegué, me di cuenta de que el mundo del vino es muchísimo más grande de lo que imaginaba.
Claro, sabía que iba a encontrar botellas y etiquetas. Eso era lo obvio. Pero no estaba preparada para ver tantas opciones juntas: vinos mexicanos, vinos internacionales, diferentes uvas, regiones, estilos, procesos y formas de entender el vino.
Había etiquetas de distintos lugares de México, como Aguascalientes, Querétaro y Baja California. También encontré vinos de Italia, Francia y otros países. Cada stand parecía abrir una puerta hacia una nueva historia.
Y mientras caminaba, no podía dejar de pensar:
“¿Cómo es posible que exista tanto por descubrir?”
Entre más veía, más entendía que apenas estoy comenzando este viaje. Hay tantas uvas que todavía no conozco, regiones que no podría ubicar en un mapa y procesos de elaboración que apenas estoy empezando a comprender.
Pero, en lugar de sentirme abrumada, me dio mucha emoción. Me hizo confirmar que todavía tengo un mundo entero por explorar.
Ser principiante también tiene sus ventajas
Al principio me sentí un poco insegura.
Veía a muchas personas acercarse a los stands con mucha seguridad, hablar de vinos, reconocer etiquetas y hacer preguntas muy específicas. Yo, en cambio, no siempre sabía qué preguntar.
Aun así, decidí acercarme.

A cada expositor le conté con mucha alegría que era mi primer evento relacionado con el vino y que estaba ahí para conocer, aprender y descubrir cosas nuevas. Y algo que me encantó fue que todos recibieron mi curiosidad con mucha amabilidad.
No sentí que mis preguntas fueran tontas. Al contrario, muchas personas se tomaron el tiempo de explicarme, contarme historias y compartir consejos.
Eso me dio mucha confianza.
A veces creemos que para acercarnos al mundo del vino primero tenemos que saber mucho. Pensamos que necesitamos conocer todas las uvas, todas las regiones o tener palabras muy elegantes para describir lo que estamos tomando.
Pero mi experiencia en Gourmet Show me enseñó que también se puede llegar con una pregunta sencilla, con curiosidad y con ganas de escuchar.
Y eso es suficiente para comenzar una conversación.
Las preguntas que sí sabía hacer
Tengo que confesar algo: muchas veces no sabía qué más preguntar.
Comencé hablando sobre las etiquetas, las bodegas, las uvas y los procesos de elaboración. Pero después mis preguntas se fueron por otro camino.
Quería saber cómo se sentían las personas detrás de cada proyecto. Les pedía que me contaran un poco de su historia, que me explicaran en qué se inspiraban y que me compartieran algún consejo para alguien que apenas está entrando al mundo del vino.
Me gustó mucho descubrir que cada bodega y cada productor tiene una historia diferente.
Algunos hablaban de la tierra, otros de la familia, de la tradición, de la experimentación o de las ganas de hacer algo distinto. Y aunque yo todavía no sabía reconocer todos los detalles técnicos de cada vino, sí podía entender la pasión con la que hablaban de su trabajo.
También hubo una idea que se repitió en varias conversaciones y que se me quedó muy grabada:
El vino se aprende más en la copa que en la etiqueta o en la botella.
Varios expositores me dijeron, con mucha alegría, algo parecido a:
“Toma más vino y mucho más aprenderás”.
Me encantó la forma en que me lo decían. No como una obligación, sino como una invitación a probar, comparar, observar y disfrutar.
Y creo que ahí entendí algo importante: leer sobre vino ayuda, pero probarlo, vivirlo y prestar atención a lo que sucede en la copa es una parte fundamental del aprendizaje.
La misma uva puede contar historias diferentes
Uno de los descubrimientos que más me sorprendió fue entender que una misma uva puede tener sabores muy diferentes.
Antes pensaba que si dos vinos estaban elaborados con la misma variedad de uva, probablemente tendrían un sabor muy parecido. Pero durante el evento aprendí que también influyen la región, la zona de cultivo, el clima, el suelo y la manera en que se elabora el vino.
Eso me pareció fascinante.

Una misma uva puede expresarse de una forma en México y de otra completamente diferente en Italia o Francia. Incluso dentro de un mismo país puede cambiar dependiendo del lugar donde se cultiva.
De pronto, las palabras “región” y “terroir” comenzaron a tener mucho más sentido para mí.
Ya no se trataba solamente de saber qué uva estaba tomando. También quería conocer de dónde venía, cómo había crecido y qué características de ese lugar podían encontrarse en la copa.
Creo que este fue uno de los momentos en los que más confirmé la importancia de mi suscripción VinoPass.
Cada botella que recibo puede ayudarme a conocer una uva, una región o un estilo diferente. Y ahora entiendo que no se trata únicamente de recibir vino, sino de ir construyendo poco a poco mi propio mapa de descubrimientos.
También descubrí que existen los vinos frizzantes
Entre tantas cosas nuevas, hubo un descubrimiento que me emocionó muchísimo: ¡los vinos frizzantes!
Yo no sabía que existían y, por supuesto, terminé con muchas ganas de investigar más sobre ellos.
Me encanta que cada experiencia me deje nuevas preguntas. Antes pensaba que aprender significaba tener todas las respuestas, pero ahora creo que también significa salir con curiosidad por conocer algo que antes ni siquiera sabías que existía.
Y eso me pasó muchas veces durante Gourmet Show.
Cada conversación me llevaba a otra duda. Cada vino me hacía pensar en otro. Cada región me despertaba ganas de conocer una nueva.
El vino también se descubre con comida
Otra de las cosas que más me llamó la atención fue la presencia de los alimentos.
En los stands no solamente había vinos para degustar. También había diferentes alimentos que ayudaban a complementar y acompañar sus sabores.
Ahí entendí que el vino no siempre tiene que ser el único protagonista. Muchas veces, la comida puede transformar la experiencia y hacer que descubramos características que antes no habíamos notado.

Un vino puede sentirse diferente cuando lo pruebas solo y cuando lo acompañas con un alimento. Puede resaltar una textura, equilibrar un sabor o crear una combinación que no esperabas.
Para mí fue una enseñanza muy bonita porque me hizo ver que el mundo del vino también está relacionado con compartir, conversar y disfrutar alrededor de una mesa.
No se trata solamente de aprender a describir una copa. También se trata de descubrir cómo esa copa puede formar parte de una experiencia completa.
Mi Pasaporte VinoPass fue la mejor forma de iniciar conversaciones
Algo que me dio mucha alegría durante el evento fue llevar conmigo mi Pasaporte VinoPass.
No imaginaba que se convertiría en una herramienta tan importante para acercarme a los expositores.
A muchas personas les llamó la atención mi accesorio de cata. Les encantó la idea de llevar un registro de mis descubrimientos y, sobre todo, les pareció muy bonito que hubiera decidido comenzar mi viaje en el mundo del vino de una manera tan personal.
Mi pasaporte no solamente me ayudó a guardar recuerdos. También me dio un tema para iniciar conversaciones.
Pude contarles que estoy aprendiendo, que voy registrando mis experiencias y que quiero conocer cada vez más. Incluso algunos expositores me felicitaron por haber decidido empezar este camino.
Y eso me hizo sentir muy acompañada.
A veces, cuando uno es principiante, puede pensar que está llegando tarde o que todos los demás saben más. Pero tener algo que representa mi propio proceso me recordó que no tengo que comparar mi camino con el de nadie.
Yo estoy comenzando. Y eso también tiene mucho valor.
Lo que me llevo de esta experiencia
Gourmet Show me dejó muchas enseñanzas, pero también me dejó algo que no esperaba: más confianza.
Confianza para acercarme, preguntar y decir que todavía no sé. Confianza para probar algo nuevo. Confianza para reconocer que me falta mucho por aprender, pero que eso no significa que no pueda disfrutar el proceso.
También me confirmó que mi suscripción VinoPass tiene mucho sentido en este camino. Cada botella, cada sello y cada anotación son parte de una historia que apenas estoy construyendo.
Ahora quiero investigar más sobre los vinos que conocí, descubrir qué otras uvas existen, aprender sobre nuevas regiones y seguir probando combinaciones con alimentos.
Y, por supuesto, quiero volver a vivir experiencias como esta.
Gracias a VinoPass por llevarme a un lugar nuevo, por animarme a explorar y por darme la oportunidad de conocer este mundo desde una perspectiva tan cercana.
Y gracias a ustedes por seguir leyéndome y acompañarme en este camino.
Sé que no soy la única persona que se ha sentido principiante, que no sabe qué preguntar o que se sorprende al descubrir todo lo que existe detrás de una botella. Por eso me gusta tanto este espacio: porque puedo contarles lo que voy aprendiendo a mi manera, sin pretender saberlo todo.
Al final, creo que eso es lo más bonito de comenzar.
No necesitas tener todas las respuestas. Solo necesitas tener curiosidad por descubrir la siguiente.
Una uva a la vez.
Una región a la vez.
Una copa a la vez.
Y ahora sí… una experiencia a la vez.
Nos vemos en un siguiente post.
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